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Gracias Industria Agrícola

Con la presente realidad tendemos a ver solo el lado oscuro de nuestro presente. Se entiende porque al impacto que está teniendo la pandemia en salud, economía, empleo y desarrollo, se le suma la desobediencia civil de la población que no respeta las leyes ni las mínimas reglas de convivencia. Por lo mismo quiero invitarlos a reflexionar sobre la estructura de nuestra industria que muestra la suerte que tenemos los que vivimos y trabajamos en el sector agrícola.

La principal característica y fortaleza del sector es producir alimentos. Podemos dejar de comprar bienes y servicios pero no alimentos, sin ellos no hay salud ni se sobrevive. Tenemos la demanda asegurada debido a que siempre nos van a necesitar. También nos favorece que el ciclo de nuestro negocio agrícola sea anual, ya que por razones productivas estamos obligados a pensar todo a un año. Planificamos dotación, labores, aplicaciones y comercialización, pensando siempre en las etapas de crecimiento de lo que se tiene plantado en el campo. Esto no significa que las cosas resulten de acuerdo a lo programado, ya que estamos llenos de imprevistos que cambian las planificaciones, como el clima. Sin embargo, tenemos tiempo para hacer bien las cosas y corregirlas si es necesario. Piensen en las industrias cuyo ciclo es mensual y que necesitan generar ventas cada mes para pagar los sueldos y los costos fijos. O los casos extremos, las de ciclo diario como son hoteles, restaurantes para quienes la noche que no ocuparon o comida que no sirvieron no la recuperarán. Nosotros tenemos tiempo.

El sector lo conforman personas que trabajan en campos ubicados en distintas zonas con tamaños, suelos, disponibilidad de agua, producciones de especies y variedades diversas, lo que nos permite diversificar el riesgo. Así, un productor que sigue las reglas normales de la industria, va a tener buenos y malos resultados para los distintos volúmenes, especies y variedades que produce. Es raro que todo salga mal.

En esta temporada, los que llegaron con sus cerezas antes del Año Nuevo Chino les fue muy bien, mientras que los que llegaron después, regular. Para los productores de uva Crimson les fue bien en la parte temprana en EE.UU. y mal en la parte tardía en China. En kiwis fue una buena temporada para los que exportaron directo. A pesar de ser una temporada afectada por mercados restringidos por la pandemia (el peor de los escenarios desde hace mucho tiempo), se obtuvieron resultados que permiten seguir.

Los productos agrícolas son perecibles, la mayoría dura 60 días desde que se cosecha si se mantiene la cadena de frío, otros duran meses si son almacenados en atmósfera controlada o congelados y tenemos los frutos secos que pueden durar hasta 2 años.

Nos puede ir bien o mal en una temporada, pero la siguiente será distinta si o si; el clima, los volúmenes, la calidad de la fruta y las oportunidades comerciales serán distintas. Cada temporada los inventarios se van a cero y partimos de nuevo, por lo que podemos hacer borrón y cuenta nueva. Esta realidad nos permite pensar que siempre podemos ser y estar mejor.

Tenemos productores, proveedores, comités, gremios y autoridades que han estado a la altura, entienden y valoran nuestro sector. Necesitamos que sigan así. Por todo ello, ¡Gracias, industria agrícola!

Rodrigo Manasevich
Director Ejecutivo
UTILITAS

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